Lesionarse en vacaciones

Nunca es bueno lesionarse, pero que te pase estando de vacaciones y en otro país, es aún peor.

Estábamos en Fortaleza, Brasil. Una mañana tomamos la excursión a Aguas Belas, y cuando subimos al “mini ómnibus” de la empresa Vitorino Tours, noto que el acceso a único lugar que quedaba libre estaba un poco complicado: los pasajeros de adelante habían reclinado su asiento por completo. “No los voy a molestar para pedirles que levanten la butaca” pensé estúpidamente, e intenté entrar haciendo una extraña maniobra con la rodilla, a la que le sucedió un intenso dolor que me recorrió toda la pierna. Pato veía mi cara de dolor y me preguntaba qué me pasaba, pero no tenía ni aire para responderle. En ese momento pensé que se me había salido la rodilla de lugar, y tenía la esperanza de que luego se acomodase, aunque jamás me había pasado nada ni siquiera similar.

Cuando llegamos a la playa intenté caminar, a ver si la rodilla “se ubicaba”, pero cada vez tenía más dolor e inestabilidad. Pedimos un taxi y desandamos los 80 kilómetros que nos separaban de Fortaleza. Cuando llegué al hotel me comuniqué con Assist Card y ellos me derivaron al Hospital Monte Klinikum, donde me atendió el Dr. Rodrigo Linhares. Le expliqué todo lo que me había sucedido, y me indicó que se trataba de una simple luxación de rodilla, o sea que se me había salido de lugar y ello producía una gran inflamación. Yo insistí en que mi rodilla estaba inestable, y para dejarme tranquila me indicó unas radiografías. Luego de que me las hice, siguió firme en su diagnóstico y me recetó unos antiinflamatorios y un spray fitoterapeútico. Me dijo que me quede tranquila, que siga mi viaje caminando todo lo que pudiera, y que en diez días estaría bien. Me sentí aliviada, porque me aseguró que no tenía nada roto.  Y confiando en su palabra seguí el viaje a pesar de la renguera y los dolores.

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Cuando llegué a Buenos Aires mi malestar continuaba, entonces me hice ver nuevamente. Para mi sorpresa, con sólo revisarme el médico pudo diagnosticarme la rotura del ligamento cruzado, que luego confirmamos con una resonancia magnética. El 8 de junio pasado me tocó luchar contra uno de mis grandes miedos: el quirófano. Ya pasé la operación, primera etapa cumplida! Queda ahora una larga recuperación, en la que pienso poner todo de mi parte para estar bien para futuros viajes!

De toda esta horrible experiencia, hay algunos consejos que quisiera compartir con ustedes, mis queridos amigos viajeros:

  • Viajá siempre con asistencia médica. Si encima de que la atención del Hospital Monte Klinikum y del traumatólogo de guardia fue pésima, hubiera tenido que pagarla, me hubiera querido matar. Además, puede que tengas suerte y te toquen mejores profesionales, idóneos y comprometidos con su trabajo.
  • Si el problema persiste, hacete ver nuevamente o volvete a tu ciudad. Yo confié en la palabra del médico y esperaba evolucionar en los plazos que él me había indicado, pero debería haber ido a hacerme ver por otro profesional. O incluso, haber vuelto a Buenos Aires, para evitar seguir caminando con esta lesión y que la inestabilidad de mi rodilla me provoque más daños.
  • Evitá hacer cualquier maniobra brusca o extraña cuando estés de viaje. No dudes en pedir permiso. Las personas que me obstaculizaban el acceso al asiento, bien podían soportar un viaje de menos de una hora sin reclinar el asiento al máximo. Su comodidad terminaba donde empezaba el respeto a los demás, pero desgraciadamente no pude verlo en ese momento.

 

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