Viajar y dejar viajar

Viajar es algo de todos y de cada uno. Es un acto ancestral y universal que, como pocos, tiene características intrínsecamente personales y sensiblemente íntimas. Acaso todos sentimos lo mismo al ver el mar por primera vez? Al encontrarnos frente a la Torre Eiffel, visitar Disney o simplemente subirnos a un avión?

Disney World

Cada viajero es único y así de únicas son sus sensaciones y emociones. Hay tantos viajes como viajeros. Algunos viajan para vacacionar y descansar, otros para andar y descubrir, otros viajan por trabajo, por cuestiones familiares, deportivas, artísticas o de salud. Hay también quienes viajan para escapar, o para vivir una aventura, para lanzarse a lo inesperado. Podría seguir enumerando infinitos argumentos para salir de viaje, pero lo que quiero decir es que cada viaje tiene un motivo y cada viajero sus razones.

Luego, entran esas nefastas taxonomías: eres viajero o turista? Ya he comentado en otro post lo mucho que me molesta esa discriminación. Por qué encasillarnos si es imposible clasificar la diversidad de elecciones que conlleva un viaje? hoteles desde 1 a 5 estrellas, resorts, boutique, aparts, hostels, departamentos, campings, casas rodantes e incluso casas de amigos y familiares. Viajar en micro, en auto, en tren, en avión, en bici o a dedo. Contratar un tour o hacerlo por tu cuenta. Visitar los puntos principales o hacer un recorrido más bien poco tradicional. Cuantos días dedicarle a París? Cómo alguien podría dar una respuesta concluyente si hay personas a las que no les gusta y yo me hubiera quedado a vivir allí?

Paris

Creo que al final de cuentas no hay respuestas ciertas ni definitivas. Solo hay percepciones, sensaciones, emociones y sentimientos en el alma de cada viajero, y eso, amigos míos, es incuestionable.

En algunas ocasiones me encontré en las redes sociales con juicios acerca de la vestimenta “adecuada” para viajar en avión. Y no me refiero a usar ropa cómoda o medias de compresión, los cuales son excelentes datos a tener en cuenta. Sino a comentarios cargados de discriminación frente a los cuales no puedo sino rebelarme. Es cierto que en los comienzos de la aviación comercial, un pasaje aéreo era sólo accesible para unos pocos. Asimismo, viajar en avión en aquella época era todo un acontecimiento. No me extraña entonces que en las coquetas épocas de gloria de Pan-Am, los pasajeros lucieran sus mejores galas para tal evento. Pero todos sabemos el desarrollo que ha tenido la industria aerocomercial, al punto que hay cientos de miles de vuelos diarios. Viajar en avión hoy, gracias a Dios, es accesible para mucha más gente de lo que era en los años ´50. Es por ello que no entiendo cómo, en pleno auge de las aerolíneas low cost, hay personas que pueden juzgar a otros pasajeros por la forma en que se visten para tomar un avión. Para viajar en avión basta con pagar el ticket, respetar las reglamentaciones de las autoridades aeronáuticas y las normas de la aerolínea. No es requisito vestir de etiqueta ni andar haciendo ostentaciones. Si me cruzan por un aeropuerto seguro me verán en jean y zapatillas.

¿Repetir destino o ir a uno que no conozcas? Seguro mientras leías la pregunta ya me habrás dado tu respuesta. Yo suelo repetir destinos pero también me gusta descubrir nuevos lugares. Hace algunos años, mientras nos llevaba al aeropuerto, mi suegro nos dijo: “disfruten este viaje porque es único, ustedes ya conocen Bariloche y quizás puedan volver más adelante. Pero las circunstancias son totalmente diferentes en cada viaje,  por eso cada viaje es distinto de los anteriores.” Con el tiempo pude comprobar que sus palabras encierran una gran sabiduría. Visité Bariloche 4 veces en mi vida, y ninguna fue igual a la anterior. Claro que uno va coleccionando recuerdos de los viajes anteriores, anécdotas, y muchas cosas que de solo verlas te hacen exclamar de emoción al recordar el viaje pasado. Pero cada viaje es único, aunque sea al mismo destino, en la misma época del año, con las mismas personas y hagas exactamente lo mismo. Ni el lugar, ni las personas permanecemos iguales con el correr del tiempo, todo cambia, y eso también hace interesantes los viajes y hace que no me aburra de visitar un destino una y otra vez.

Bariloche
Bariloche 2006
Bariloche
Bariloche 2018

Soy una convencida de que todo viaje se disfruta. Sea a 100 kilómetros o a 10.000, lo importante es saber apreciar la belleza, la historia, la cultura, la gente, que te rodea. Hace un tiempo escuché una frase que decía algo así como “si no puedes encontrar la belleza a tu alrededor, el problema no está afuera sino en tu mirada”, y creo que aplica exactamente para cuando uno viaja. Claro que hay lugares que te gustan más que otros o en los que te sentís más a gusto, pero creo que viajar con una actitud abierta y mirar el mundo con amor y curiosidad, nos permite disfrutar de toda experiencia como si fuera la más maravillosa del mundo. Mi mamá se ríe cuando la llamo y me dice: “no me digas nada! ese es el lugar más hermoso que conociste, no?” y no es que cada destino sea mejor que el anterior, sino que vivo cada experiencia con mucha emoción, apreciando cada detalle y eso me hace pensar que es única y extraordinaria. Mi abuela, de quien heredé la locura de viajar, lo resume con maestría: “cuando uno está de viaje, todo es lindo.”

Definitivamente, viajar es una de las cosas que más disfruto en la vida, al igual que inspirar, ayudar y acompañar a otros en sus viajes. Me alegro cuando un amigo me pide asesoramiento para organizar sus vacaciones y me regocijo cuando veo sus fotos! Es por eso que hace unos años comencé este blog, con la idea de compartirles mi pasión por los viajes, y colaborar -en la medida de lo posible- con sus planificaciones viajeras.

Viajen, disfruten, y sobre todo sean libres. No necesitan ir a un destino caro o muy lejano para hacer un viaje inolvidable. Contemplar un atardecer puede ser más alucinante que recorrer en limusina el famoso Strip de Las Vegas, porque todo está en su experiencia y en su forma de apreciarlo. Valoren cada viaje, aunque sea una escapada de fin de semana. Vívanlo con libertad, vístanse como quieran, coman lo que más les guste, diviértanse sacando fotos . Si en un viaje no podemos ser libres, qué nos queda para el resto de los órdenes de nuestra vida pos-moderna? Que cada viaje sea mágico y cada momento feliz! Que cada viajero haga su propio camino al andar! Gracias por acompañarme, amigos!

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8 comentarios en “Viajar y dejar viajar”

  1. Hay viajes unicos, viajeros unicos y vos sos unica amiga!
    Compraeto tus palabras! Hagasmos del “Viaja y deja viajar” un dogma para que nos enseñemos a nosotros mismos que lo que importa de todo esto es hacer lo que nos hace felices, o al menos intentarlo.
    Besito Puli! ♥

  2. Excelente reflexión! Yo amo cada detalle desde la planificación, mirar videos del destino, buscar opiniones, hacer listas de lugares para visitar o comer. No hay nada que me de mas placer que organizar la valija, sea el destino que sea 😁
    Me encantó tu blog!

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