La confitería Heini Lucerna, una dulce sorpresa

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Si bien soy una absoluta fan y defensora de la planificación de viajes, siempre dejo espacio en mis viajes para poder improvisar y dejarme sorprender. Así fue como en Lucerna, promediando el mediodía, fuimos al primer lugar que nos llamó la atención: una confitería llamada Heini Luzern, que tenía opciones prácticas, económicas y sencillas para almorzar.

Elegí un menú súper delicioso: sopa de calabaza (perdón Mamá!), acompañada con pan integral, la espectacular manteca suiza, y una completa ensalada fresca.

Como Heini también se caracteriza por sus bombones de chocolate, me encontré con una dulce sorpresa junto a mi plato:

El menú de almuerzo era bastante simple y con opciones rápidas, dado que el lugar se especializa en panadería y pastelería principalmente. Por lo que, me imagino, las meriendas deben ser un encanto! El ambiente era muy cálido y agradable.

Quisiera contarles, además, un detalle que me sorprendió, y que me dio una muestra de la civilidad de la sociedad suiza: una señora que estaba almorzando allí, abandonó su mesa para pasar al toilette. Dejó su cartera, abierta, en la silla, y su celular sobre la mesa, tal como lo tenía mientras estaba comiendo. Nadie se inmutó, ni siquiera les llamó la atención. Nadie miró la situación con sorpresa y estupor, temiendo por las pertenencias de la señora. A decir verdad, sí, sí hubieron 2 personas que se sorprendieron: dos argentinos, que desafortunadamente están tan acostumbrados a que en su país los ciudadanos no sólo tengan miedo de perder sus posesiones en un arrebato, sino también la vida. Por supuesto, esos argentinos éramos nosotros. Al regresar la mujer, encontró todo tal como lo había dejado, con total normalidad. No se sintió aliviada, ni creyó ser bendecida con un milagro. Pero para nosotros, fue una escena surreal.

Otro detalle digno de destacar, es la amabilidad del equipo de Heini. La chica que nos atendía, no hablaba inglés, pero señalándole en el menú lo que queríamos, nos entendimos muy bien. Cuando terminamos de comer, ella vino a recoger los platos y observó que me había sobrado más de medio pan. Enseguida se fue a hablar con una compañera y volvió muy rápido. Le había pedido que le enseñe cómo se dice en inglés: “te lo podés llevar”, para repetírnoslo con una orgullosa sonrisa. El pancito venía con su propia bolsita de papel debajo, para que uno pueda llevárselo si lo desea. Me dió mucha ternura el cariño y la dedicación con que nos trataron. Heini Luzern, es definitivamente uno de esos lugares en los que uno se siente como en casa!

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2 comentarios

    1. Hola Jorge! Realmente Lucerna es una ciudad encantadora! Dicen que siempre hay que dejar algo pendiente, como excusa para volver! Ahora tenes un motivo para ir de nuevo! saludos!

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